Prognalia


Ingeniería Sostenible 
 

Prognalia

Es una empresa de Ingeniería de Aplicaciones que proyecta y ejecuta sus proyectos de resolución de servicios de agua potable, luz y energía en aquellos lugares sin acceso a los mismos, o en los que si los hay, son malos.

Elaboramos e integramos nuestros equipos con componentes fiables y de larga duración.

Nuestros desarrollos propios e innovaciones en el tratamiento del agua nos permiten ofrecer equipos ultra eficientes que van más allá de los estándares del mercado y verdaderamente resuelven las necesidades del usuario, además, por su bajo consumo pueden alimentarse con energías renovables.

Con nuestras propias soluciones amparadas bajo nuestra marca registrada JGB

Renovables ® analizamos cada problema para encontrar el mejor compromiso Función-Coste-Rendimiento.

Eliminamos los contaminantes más habituales, Fe, Mn, fluoruros, dureza cálcica, nitratos, etc. sin necesidad de productos químicos de aporte ni técnicos que regulen reacciones. Nuestro sistema de desinfección por cloración controlada, sin necesidad de recalibrados, es realmente automático.

Consúltenos en:

juangarciablanch@jgbrenovables.com

¿POR QUÉ NO HAY AGUA POTABLE DISPONIBLE?

La razón más frecuente de no disponer de agua potable y desinfectada, es la falta de suministro eléctrico en el lugar. África está sembrada de máquinas de O.I. (Ósmosis Inversa) que dejaron de funcionar al poco de ser instaladas.

Este sistema, generalmente escogido para donativos de ONGs, consume excesiva energía (basta leer acerca de las cuitas causadas por las grandes centrales de O.I. del litoral mediterráneo), lo que hace inviable su alimentación solar, exigiendo grupos electrógenos que después casi nadie puede permitirse volver a llenar. Su campo natural de aplicación está en aquellos países y lugares sin problema de suministro eléctrico.

Si no se dispone de personal cualificado, son difíciles de mantener en estado de funcionamiento, desperdician mucha agua (suelen entregar de 1/3 a 1/2 del agua que entra, tirando el resto) y requieren supervisión continua por un técnico nunca disponible en lugares apartados, lo que conlleva que poco después de la ceremonia de inauguración dejen de funcionar.

Si el sistema de potabilización no genera compuestos desinfectantes remanentes medibles (como ocurre, por ejemplo, con los rayos UV o con la O.I.) que permitan verificar que la desinfección haya sido eficaz de forma objetiva y comprobable, no nos queda más remedio que confiar en que el agua haya quedado bien desinfectada. Pero: ¿lo está? ¿Puede darse sin temor a una población donde hay enfermos, niños pequeños, etc.?

Y un recipiente que no sabemos cuando se llenó: ¿En qué estado estará su agua?

No basta tener sistemas de desinfección que produzcan desinfección remanente y medible. Si los sistemas son complicados de manejar y requieren técnicos que frecuentemente los recalibren o los supervisen, tampoco serán adecuados para los casos que nos ocupan.